El efecto protector de la fibra para la salud cardiovascular, especialmente en las mujeres
Los alimentos ricos en fibra proporcionan una buena protección contra las enfermedades cardiovasculares y el efecto es especialmente marcado en las mujeres, según se ha observado en un estudio de la Universidad de Lund, en Suecia.
El estudio, publicado recientemente en la revista PLOS One, analizó los hábitos alimenticios de más de 20 000 habitantes de la ciudad sueca de Malmö, centrándose en el riesgo de enfermedad cardiovascular.
Concretamente, se analizó la importancia de 13 variables de nutrientes diferentes (de la fibra, grasas, proteínas e hidratos de carbono).
"Las mujeres que consumían una dieta rica en fibra tenían un riesgo casi un 25% menor de padecer enfermedades cardiovasculares, en comparación con las mujeres que consumían una dieta baja en fibra. En los hombres el efecto fue menos pronunciado. Sin embargo, los resultados confirmaron que una dieta rica en fibra protege, al menos, a los hombres de los derrames cerebrales", señala Peter Wallström, investigador de la Universidad de Lund y principal autor del artículo.
La razón exacta de esta diferencia entre los sexos no está clara. No obstante, una explicación probable es que las mujeres consumen fibra proveniente de fuentes alimenticias más saludables que los hombres. Las mujeres comían una gran cantidad de fibra en forma de frutas y verduras, mientras que la fuente principal de fibra para los hombres era el pan.
"La diferencia en los resultados para hombres y mujeres muestra que tenemos que prestar más atención al género cuando llevamos a cabo investigaciones sobre la dieta", señala Peter Wallström.
Fuente: Medical News Today
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30 de abril de 2012
Fibra y salud cardiovascular
16 de abril de 2012
Verduras anti-cancerígenas
Según un nuevo estudio, las verduras como el brécol o el repollo podrían ayudar a combatir el cáncer de mama
Según sugiere un nuevo estudio, comer brécol, uno de los principales "superalimentos", y otras verduras crucíferas, puede mejorar las probabilidades de supervivencia ante el cáncer de mama.
En un estudio realizado en China con mujeres diagnosticadas con cáncer de mama, los investigadores descubrieron que las mujeres que habían consumido más verduras crucíferas eran un 62% menos propensas a morir de cáncer de mama y un 35% menos propensas a sufrir una recaída, en comparación con aquellas que habían consumido menos.
Los vegetales crucíferos más comunes que las mujeres afirmaron haber consumido fueron las hojas de nabo y mostaza, el bok choy, la coliflor y la col verde. La col rizada y la rúcula son otras verduras crucíferas. "Este estudio sugiere que las verduras crucíferas y los compuestos bioactivos que contienen pueden tener un efecto protector contra el cáncer de mama", señaló Sarah Nechuta, investigadora del Centro de Epidemiología Vanderbilt en Nashville, Tennessee, y autora principal del estudio.
Sin embargo, según Nechuta, no está claro si esta asociación estaría presente también en las mujeres de los Estados Unidos, que tienden a comer una variedad diferente de verduras: más brécol, coliflor y coles de Bruselas que bok choy.
Los estudios previos realizados con mujeres de China, los Estados Unidos y Suecia, dieron a entender que un mayor consumo de verduras crucíferas podría estar relacionado con un menor riesgo de desarrollar cáncer de mama, pero la investigación actual es la primera en examinar a mujeres que ya han sido diagnosticadas con cáncer de mama.
Está previsto que los resultados se presenten el martes en la reunión de la American Association for Cancer Research que tendrá lugar en Chicago. Fuente: Myoptumhealth
Temas relacionados con verduras anti-cancerígenas:
Según sugiere un nuevo estudio, comer brécol, uno de los principales "superalimentos", y otras verduras crucíferas, puede mejorar las probabilidades de supervivencia ante el cáncer de mama.
En un estudio realizado en China con mujeres diagnosticadas con cáncer de mama, los investigadores descubrieron que las mujeres que habían consumido más verduras crucíferas eran un 62% menos propensas a morir de cáncer de mama y un 35% menos propensas a sufrir una recaída, en comparación con aquellas que habían consumido menos.
Los vegetales crucíferos más comunes que las mujeres afirmaron haber consumido fueron las hojas de nabo y mostaza, el bok choy, la coliflor y la col verde. La col rizada y la rúcula son otras verduras crucíferas. "Este estudio sugiere que las verduras crucíferas y los compuestos bioactivos que contienen pueden tener un efecto protector contra el cáncer de mama", señaló Sarah Nechuta, investigadora del Centro de Epidemiología Vanderbilt en Nashville, Tennessee, y autora principal del estudio.
Sin embargo, según Nechuta, no está claro si esta asociación estaría presente también en las mujeres de los Estados Unidos, que tienden a comer una variedad diferente de verduras: más brécol, coliflor y coles de Bruselas que bok choy.
Los estudios previos realizados con mujeres de China, los Estados Unidos y Suecia, dieron a entender que un mayor consumo de verduras crucíferas podría estar relacionado con un menor riesgo de desarrollar cáncer de mama, pero la investigación actual es la primera en examinar a mujeres que ya han sido diagnosticadas con cáncer de mama.
Está previsto que los resultados se presenten el martes en la reunión de la American Association for Cancer Research que tendrá lugar en Chicago. Fuente: Myoptumhealth
Temas relacionados con verduras anti-cancerígenas:
3 de abril de 2012
Cadmio y cáncer de mama
Relacionan la ingestión de cadmio con un riesgo mayor de cáncer de mama
En un descubrimiento que respalda la relación entre los contaminantes medioambientales y el aumento en los índices de cáncer de mama, la nueva investigación ha descubierto que las mujeres cuyas dietas contienen unos niveles más elevados de cadmio tienen mayor riesgo de desarrollar un cáncer de mama que aquellas que ingieren menos cantidad de esta sustancia química industrial en sus alimentos.
El cadmio, un metal pesado identificado desde hace tiempo como carcinógeno, se filtra a los cultivos desde los fertilizantes y cuándo la lluvia o los sedimentos de las aguas residuales lo depositan en las tierras de labranza. Los cereales integrales, las patatas, otros vegetales y el marisco son fuentes alimentarias fundamentales de cadmio, que también deviene aerotransportado como contaminante cuándo se queman combustibles fósiles y, probablemente, puede ser tanto inhalado como ingerido.
El nuevo estudio, publicado por la American Association for Cancer Research, descubrió que entre 55.987 mujeres postmenopáusicas, el tercio con los consumos más elevados de cadmio era un 21% más propenso a desarrollar cáncer de mama que el tercio con los consumos más bajos.
Entre las mujeres obesas, el estudio no encontró ningún aumento en los índices de cáncer de mama con exposiciones al cadmio más elevadas.
El estudio, realizado en una población humana de gran tamaño, ofrece nuevas pruebas de que las sustancias químicas medioambientales que imitan los efectos de la hormona femenina estrógeno pueden contribuir al riesgo de las mujeres de padecer ciertos cánceres, incluyendo el cáncer de mama y el endometrial.
El hallazgo se produce justo tres meses después de que el Instituto de Medicina, un cuerpo prestigioso de investigadores biomédicos independientes, concluyera que un conjunto de factores —la mayoría de los cuales pueden ser controlados por la mujer, como la obesidad y la medicación de reemplazo hormonal— eran las principales fuentes del riesgo de cáncer de mama. Fuente: LA Times
En un descubrimiento que respalda la relación entre los contaminantes medioambientales y el aumento en los índices de cáncer de mama, la nueva investigación ha descubierto que las mujeres cuyas dietas contienen unos niveles más elevados de cadmio tienen mayor riesgo de desarrollar un cáncer de mama que aquellas que ingieren menos cantidad de esta sustancia química industrial en sus alimentos.
El cadmio, un metal pesado identificado desde hace tiempo como carcinógeno, se filtra a los cultivos desde los fertilizantes y cuándo la lluvia o los sedimentos de las aguas residuales lo depositan en las tierras de labranza. Los cereales integrales, las patatas, otros vegetales y el marisco son fuentes alimentarias fundamentales de cadmio, que también deviene aerotransportado como contaminante cuándo se queman combustibles fósiles y, probablemente, puede ser tanto inhalado como ingerido.
El nuevo estudio, publicado por la American Association for Cancer Research, descubrió que entre 55.987 mujeres postmenopáusicas, el tercio con los consumos más elevados de cadmio era un 21% más propenso a desarrollar cáncer de mama que el tercio con los consumos más bajos.
Entre las mujeres obesas, el estudio no encontró ningún aumento en los índices de cáncer de mama con exposiciones al cadmio más elevadas.
El estudio, realizado en una población humana de gran tamaño, ofrece nuevas pruebas de que las sustancias químicas medioambientales que imitan los efectos de la hormona femenina estrógeno pueden contribuir al riesgo de las mujeres de padecer ciertos cánceres, incluyendo el cáncer de mama y el endometrial.
El hallazgo se produce justo tres meses después de que el Instituto de Medicina, un cuerpo prestigioso de investigadores biomédicos independientes, concluyera que un conjunto de factores —la mayoría de los cuales pueden ser controlados por la mujer, como la obesidad y la medicación de reemplazo hormonal— eran las principales fuentes del riesgo de cáncer de mama. Fuente: LA Times
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